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QUEMADURAS

Las quemaduras son lesiones que se producen en la piel como consecuencia de la acción de agentes físicos, térmicos o químicos que producen un aumento de la permeabilidad capilar, edema y pérdida de líquidos debido a la destrucción de los vasos sanguíneos que quedan afectados. 

Clasificación 

Las quemaduras se pueden clasificar en función de diferentes criterios: 

1-Según el agente causante pueden ser: quemaduras térmicas, eléctricas, químicas y por radiación. Centrándonos en las térmicas en este grupo encontramos: 

 

  • Por calor: son las más frecuentes, debidas a fuentes externas de calor que elevan la temperatura de la piel y los tejidos, provocando la muerte o carbonización de las células. A partir de 40ºC la piel empieza a presentar alteraciones. Si la temperatura llega a alcanzar los 70ºC lo que se produce es destrucción del tejido epidérmico.

Dentro de este grupo encontramos:

Quemaduras por contacto: por sólidos calientes (son profundas, pero poco extensas) o por líquidos calientes (son más extensas y penetran con facilidad). 

Quemaduras por vapores o gases: también denominadas quemaduras por inhalación, son quemaduras que en muchos casos pueden pasar a simple vista desapercibidas pero que generan un gran riesgo vital para el paciente. Este tipo de quemaduras se produce por la exposición intensa a los vapores y gases producidos por la combustión o ebullición de ciertas sustancias. Se producen quemaduras en las mucosas de las zonas expuestas.

 

  • Por frío: temperaturas extremadamente bajas disminuyen la microcirculación, lo que conlleva enrojecimiento, ampollas y necrosis de la piel y del tejido subcutáneo, e incluso pérdida irreversible de la zona dañada. 

 

2-Según su extensión 

Una quemadura tiene repercusiones importantes si afecta a un 10% de la superficie corporal de un niño o a más del 15% del organismo de un adulto y hay que ir cuanto antes a un centro sanitario.

Además, debemos tener en cuenta la localización de la quemadura, considerando zonas críticas: cara, ojos, orejas, cuello, manos, pies y periné. Todas estas zonas cicatrizan más lentamente y de manera problemática.

3-Según su profundidad 

En función de la profundidad de la superficie afectada, las quemaduras pueden ser de primer, segundo y tercer grado. 

Primer grado: son las más superficiales y por lo tanto las más leves. Sólo se ve afectada la epidermis, podemos apreciar una superficie seca, y un eritema doloroso. No se forman ampollas y mejoran entre tres y cinco días, sin dejar cicatriz. 

Segundo grado: 

  • Superficiales: afectan a la epidermis y parte de la dermis, se caracterizan por presentar ampollas y eritema. Producen un intenso dolor. Mejoran entre siete y catorce días, sin dejar generalmente cicatriz. 

 

  • Profundas: afectan a la parte más profunda de la dermis. Estas cicatrices no            duelen, ya que producen destrucción de terminaciones nerviosas. Se forma una escara firme y gruesa, que dificulta en gran medida la cicatrización, la cual puede alargarse por un periodo superior a 35 días. Producen una pérdida permanente de pelo y glándulas sebáceas. Dejan cicatriz, la cual puede precisar cirugía.

Tercer grado: se produce una destrucción completa de todo el espesor de la piel. No duelen, se produce una anestesia de la zona. La evolución es lenta, dejan siempre cicatriz, y precisan tratamiento quirúrgico.

 

Complicaciones:

 

La principal complicación de las quemaduras menores (las de primer grado y segundo grado superficial que no afecten a más de un 1% de la superficie corporal) es el riesgo de infección. 

La sobreinfección de las heridas retrasa y complica la cicatrización de éstas. Por ello debemos tratarlas de inmediato. 

 

Tratamiento:

– Para detener el proceso de la quemadura y aliviar el dolor, debemos enfriar la zona afectada sumergiéndola en agua fría o colocando apósitos estériles mojados en agua fría durante al menos quince minutos. No se debe colocar la quemadura bajo el chorro de agua fría, ya que, si la quemadura no es de primer grado, se puede levantar la piel dañada, dificultando su curación. Nunca se deberá utilizar agua helada, ni cubitos de hielo, ya que favorecerían una hipotermia.

-Quitar ropas y joyas, siempre que no estén adheridas a la piel.

-Limpiar la quemadura con agua y jabón, con cuidado de no irritar la piel. Aclarar con abundante agua.

-Aplicar una pomada antiséptica los primeros días y tapar la zona con un apósito estéril. También es útil la aplicación de apósitos impregnados o tules, de venta en farmacias, que mantendrán la zona hidratada en todo momento. 

-Cuando la quemadura deje de doler, se indicará la aplicación de una crema cicatrizante, que puede contener centella asiática, aceite de rosa mosqueta, o simplemente moléculas emolientes como la vaselina.

-Evitar la exposición al sol los seis meses siguientes.

-Si aparece en la zona una ampolla se limpiará con un antiséptico que no cambie el aspecto de la quemadura: clorhexidina 0,05% o povidona yodada al 10%.

https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-las-quemaduras-su-tratamiento-13053120

Guía tratamiento de las heridas y quemaduras. Grupo de Dermatología de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) 

 

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DISFUNCIÓN ERÉCTIL

¿Qué es?


La disfunción eréctil  (DE) es la incapacidad persistente de conseguir y mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria. Se trata de un problema relacionado con los aspectos físicos y psicológicos de la salud que tiene un importante impacto en la calidad de vida de las personas afectadas y en la de sus parejas. Además, debe tenerse en cuenta que puede ser un síntoma inicial de enfermedad cardiovascular.

Un fallo esporádico no significa que se tenga disfunción eréctil, para que ésta pueda diagnosticarse, es necesario que los fracasos se repitan al menos durante 3 meses. La prevalencia de la DE en España, entre los hombres de 25 a 70 años es del 12.1%.

 

Causas de la disfunción eréctil

Puesto que una erección requiere de una precisa secuencia de acontecimientos, la DE puede ocurrir cuando se altera cualquiera de ellos. La secuencia pasa por los impulsos nerviosos cerebrales, la respuesta de los músculos, las venas y arterias … etc 

Enfermedades como la diabetes, la insuficiencia renal, el alcoholismo crónico, la esclerosis múltiple, la arteriosclerosis, enfermedades vasculares y enfermedades neurológicas se asocian a aproximadamente el 70% de los casos de DE. Otras causas pueden ser el estrés, la ansiedad, el tabaquismo y la fatiga..

 

Recomendaciones

>No renunciar a la vida sexual. La falta de erección no significa que el hombre no tenga deseo sexual. No tratar de culpabilizarse por ello ni tratar de “concentrarse” exclusivamente en tener una erección: relajarse y disfrutar es más efectivo.

>Hablar con su pareja. No hacerlo suele complicar las relaciones. Su ayuda siempre resultará positiva para ambos.

>Visitar al médico con regularidad.

>Mantener una vida activa, realizar ejercicio físico y comer sano.

>No fumar.

Preguntas frecuentes

¿Qué tratamientos existen?

En la mayoría de las ocasiones el tratamiento recomendado consiste en un tratamiento con medicamentos orales como sildenafilo, vardenafilo, tadalafilo…: son eficaces y seguros y no pierden su actividad con el tiempo. En caso de no responder al tratamiento anterior puede ser necesaria la administración de inyecciones intracavernosas o la utilización de aparatos de vacío que producen una acumulación de sangre en la zona. 

¿Cómo funcionan los comprimidos?

El efecto comienza aproximadamente a partir de los 30 minutos de haber tomado el comprimido y tras estímulo sexual mejora la erección al permitir una mayor afluencia de sangre al pene.

¿Todo el mundo puede tomar estos comprimidos?

Este medicamento puede interaccionar con otros fármacos indicados para:  el dolor de la angina de pecho; para determinadas enfermedades de corazón, hígado y riñón… Por eso es muy importante consultar con el médico o farmacéutica. Este medicamento va siempre con prescripción médica.

 

https://www.fisterra.com/guias-clinicas/disfuncion-erectil/#33302

https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-disfuncion-erectil-tratamiento-13049602

Documento SEFAC, infografia

 

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PROBIÓTICOS

El intestino está cubierto por unas microvellosidades y unos microorganismos específicos que, entre otras funciones, lo convierten en el órgano con la capacidad inmunitaria más importante del organismo. Controla respuestas inmunitarias contra las proteínas de la dieta (prevención de alergias alimentarias) y contra microorganismos patógenos: virus (rotavirus, poliovirus), bacterias (SalmonellaListeriaClostridium, etc.) y parásitos (Toxoplasma). 

Los microorganismos que habitan en el intestino, también conocidos como flora o microbioma intestinal, tienen una gran influencia en la salud digestiva y en el sistema inmunitario y, por extensión, en el estado general de salud del individuo. Por ello, este ecosistema debe mantenerse en equilibrio.

Sin embargo, existen momentos o ciertas patologías en las que nuestra flora intestinal se ve alterada, algunas de estas situaciones pueden ser:

Las diarreas infecciosas: los agentes causantes eliminan la flora intestinal dejando la superficie mucosa sin los mecanismos inmunitarios.

El uso de antibióticos: la función de estos es la de eliminar agentes patógenos, pero en ocasiones también puede verse afectada la flora intestinal. Cuando esto pasa, aumenta la susceptibilidad de sufrir otras infecciones fúngicas, diarreas…

-En algunas enfermedades inflamatorias como el síndrome del intestino irritable, o en algunas intolerancias o alergias como la intolerancia a la lactosa, la celiaquía…

-En procesos de hipersensibilidad mediada por mecanismos inmunológicos como: asma, dermatitis atópica…

 

En ese sentido, la ingesta de probióticos y prebióticos es beneficiosa. ¿Y qué son?

Como hemos comentado, la clave para un microbioma sano es tener un equilibrio entre las casi 1000 especies diferentes de bacterias del intestino.

Hay dos maneras de mantener este equilibrio: ayudar a que crezcan los microorganismos que ya están allí dándoles los alimentos que les gustan (prebióticos) y añadir microbios vivos directamente a tu sistema (probióticos) para facilitar la recolonización de los microorganismos autóctonos.

Existe gran variedad de probióticos en el mercado. Por un lado, podemos encontrar probióticos asociados a otros compuestos, ya sean prebióticos, vitamina D, glutamina, zinc y selenio, proantocianidinas… Por otro lado los estudios realizados correlacionan una cepa concreta con una patología determinada. En la farmacia te podemos asesorar de cuál es mejor para tu caso.

El perfil de seguridad de este tipo de productos es muy alto y su administración no suele provocar efectos adversos. No obstante, ciertos grupos de población (individuos inmunodeprimidos o en tratamientos con inmunosupresores, pacientes con enfermedades autoinmunes, con diarreas sanguinolentas o convalecientes de cirugía cardiaca) deben evitar su consumo a no ser que el médico los prescriba específicamente.

 

https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-probioticos-X0213932417608720

https://es.medmedia.me/probioticas?utm_campaign=adwlopb_es_txt-kontekst&utm_term=probi%C3%B3tico&gclid=EAIaIQobChMI85O-6KSM7AIV1entCh3Y0AkkEAMYASAAEgIGl_D_BwE

https://celicidad.net/vellosidades-intestinales/

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VACUNAS

Una vacuna es un medicamento que se obtiene a partir de un microorganismo. Cuando se administra a una persona sana, la persona genera defensas contra este. Si en un futuro esta persona entrara en contacto con el microorganismo contra el cual ha sido vacunada, las defensas la protegerían y no sufriría la enfermedad.
Gracias a las vacunas se han podido erradicar muchas enfermedades infecciosas que hace unos años producían grandes epidemias y muertos, como por ejemplo la viruela. Otras enfermedades, como el sarampión o la poliomielitis, a pesar de que no se han erradicado del todo hay muy pocos casos.

¿Por qué son tan importantes las vacunas? ¿Qué puede pasar si no nos vacunamos?


Las vacunas son muy beneficiosas en 2 sentidos, por un lado a nivel individual: si no nos vacunamos y en alguna ocasión entramos en contacto con el microorganismo que causa la infección, podemos sufrir la enfermedad, alguna de las cuales puede originar secuelas importantes o incluso la muerte.
Por otro lado, las vacunas son beneficiosas a nivel social o comunitario: si no nos vacunamos, además de sufrir la enfermedad, la podemos transmitir a otras personas de forma que esta infección se extienda entre la población: es el que se conoce como brote (aparición repentina de la enfermedad), epidemia (si la propagación es en un territorio concreto) o pandemia (si la propagación se da en más de un continente).
Además, existe una pequeña parte de la población: los pacientes inmunodeprimidos, que presentan mayor riesgo a sufrir infecciones graves y debido a su condición médica no siempre se pueden vacunar. Por eso es tan importante la inmunidad de grupo, es decir, que los individuos que no se puedan vacunar queden protegidos por el resto ya que todos aquellos vacunados no tendrán la enfermedad ni tampoco la transmitirán a los más susceptibles.

¿Las vacunas pueden ocasionar efectos secundarios graves?
“El riesgo de sufrir un efecto secundario grave de una vacuna es muy menor que el riesgo de sufrir la enfermedad si no nos vacunamos”.
Las vacunas son medicamentos muy seguros. Aun así, algunas personas pueden experimentar algún efecto secundario, en general leve y pasajero, como puede ser fiebre, inflamación, enrojecimiento o dolor en la zona de la inyección. Las reacciones alérgicas a las vacunas u otros efectos secundarios graves son muy raras y aparecen en ocasiones contadas.

¿Cuándo nos tenemos que vacunar?
Las autoridades sanitarias clasifican las vacunas en “sistemáticas” y “no sistemáticas”.
Las vacunas sistemáticas son las que están indicadas para toda la población, a partir de la edad infantil, y en Cataluña se aplican de acuerdo con el calendario oficial de vacunaciones sistemáticas.
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Las vacunas no sistemáticas no están incluidas en el calendario de vacunaciones y solo se aconsejan a ciertas personas (niños o adultos) o grupos de población que se encuentran en circunstancias concretas que los hacen más vulnerables a determinadas infecciones. Por ejemplo, trabajadores de escuelas o centros sanitarios, viajeros, etc.

Actualmente, las vacunas financiadas son:

Poliomielitis (VPI). Esta vacuna combate el poliovirus, un virus que produce una enfermedad leve, pero que, si afecta al sistema nervioso puede provocar parálisis en las piernas e incluso la muerte. Se administra a los 2, 4 y 11 meses y a los 6 años o a los 2, 4, 6 y 18 meses. En España se acostumbra a administrar junto con las vacunas contra difteria, tétanos, tosferina.

Difteria-tétanos-tosferina (dTpa). Esta se puede administrar desde incluso antes del nacimiento, a partir de la semana 18 de gestación. Después se administra junto con la VPI a los 2, 4 y 11 meses y a los 6 años.

Haemophilus influenzae b (Hip). Esta vacuna es preventiva contra una bacteria que puede producir consecuencias muy graves (neumonía o meningitis, entre otras), sobre todo en niños menores de cinco años. Por eso en el calendario se recomienda ponerla a los 2, 4 y 11 meses. Se puede administrar sola o dentro de la pentavalente o hexavalente.

Sarampión-rubeola-parotiditis (TV). Conocida como la triple vírica (TV), a Europa se administra como una sola vacuna para combatir estos tres virus. La primera dosis se recomienda a los 12 meses y la segunda a los 3-4 años.

Hepatitis B (HB). La hepatitis B es una enfermedad vírica que, a pesar de poder estar años sin manifestarse, puede volverse crónica y causar enfermedades muy graves. Se aconseja vacunar a los bebés a los 3, 4 y 11 meses y añadir una dosis más en el momento de nacer en caso de que la madre haya dado positivo en el virus.

Enfermedad meningocócica. La meningitis, una enfermedad muy grave que afecta a las meninges y puede provocar daños irreversibles, puede estar causada por diferentes bacterias, por eso existen diferentes vacunas. En la actualidad, se financian la MenC, que se administra a los 4 y a los 12 meses y la MenACWY, a los 12 años.

Varicela (VVZ). Aunque se trate de una enfermedad que no suele producir complicaciones, si se da el caso, pueden ser muy graves, como la ataxia cerebelosa o la neumonía. En la actualidad se recomienda su administración a los 15 meses y a los 3-4 años.

Virus del papiloma Humano (VPH). Se trata de un virus muy frecuente que en la mayoría de los casos cursa sin síntomas, pero que si persiste en el organismo puede producir cáncer cervical en mujeres y otros tipos de cáncer en hombres. Está financiado, pero solo a las mujeres y se administra a los 12 años en dos o tres dosis durante seis meses.

Enfermedad neumocócica. Se trata de una enfermedad bacteriana que puede producir infecciones muy graves, sobre todo en niños. Para evitarlo, se recomienda la vacunación a los 2, 4 y 11 meses.

Vacunas no financiadas pero aconsejadas
• Rotavirus. Los pediatras recomiendan poner la vacuna del rotavirus a todos los lactantes de menos de 6 meses. No está financiada. El rotavirus produce gastroenteritis y a pesar de no ser muy grave, afecta a todos los niños menores de dos años en un momento u otro, y los niños más pequeños a veces terminan ingresando en el hospital.
Meningococo ACWY o ‘Meningococo tetra’. Está recomendada a los 12 meses y a los 12 años. Afectan normalmente a los niños más grandes, sobre todo adolescentes.
Meningococo B. Está recomendada a los 3, a los 5 y a los 12-15 meses. El meningococo b afecta especialmente los lactantes. Se puede administrar a partir de los dos meses de vida o a partir de los 10 años.
Virus del papiloma. Se recomienda esta vacuna a niños y niñas a los 11 – 12 años. Solo está financiada en las niñas.

 

FUENTES DE INFORMACIÓN:

 

https://www.cedimcat.info/index.php?option=com_content&view=article&id=242:que-es-una-vacuna&catid=38&Itemid=472&lang=ca

https://canalsalut.gencat.cat/ca/salut-a-z/v/vacunacions/tipus-de-vacunes/

https://portaldogc.gencat.cat/utilsEADOP/PDF/8035/1778033.pdf

https://www.rac1.cat/societat/20200108/472784225668/vacunes-recomanacions-calendari-2020-pediatres-associacio-espanyola-de-pediatria.html

https://www.diarimes.com/noticies/oci/mares_pares/2020/01/08/quines_son_les_vacunes_que_financa_estat_per_als_nens_75006_3075.html?

 

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IMPÉTIGO

El impétigo es una infección bacteriana superficial y localizada en la piel que afecta principalmente niños de entre 2 y 5 años (en un entorno familiar, escuelas y otros centros) aunque pueden resultar afectadas personas de todas las edades.
Es una infección habitualmente de carácter leve, pero muy contagiosa. Se puede extender fácilmente a otras zonas del cuerpo y a otras personas por contacto directo o indirecto.
El impétigo es más común en verano y también a principios del otoño, puesto que el calor y la humedad favorecen su aparición.


Agente causal
Dos bacterias pueden producir esta infección, Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes, y el primero es el causante de la mayor parte de los casos. El cuadro clínico que producen es el mismo si está causado por uno u otra bacteria.


Infección:

A partir de alguna lesión de la piel, que puede ser pequeña (una picada, una rozadura, o incluso una lesión de dermatitis atópica), alguna de las bacterias que hemos comentado se instala en esta herida y la infecta.

Si nos rascamos la lesión infectada y después nos rascamos alguna otra parte del cuerpo, la bacteria se transporta a un segundo lugar, donde aparecerá una lesión, a menudo una ampolla que se reventará y acabará haciendo una costra. Y así sucesivamente… Cuantas más veces nos rascamos, más se extiende la infección.

Transmisión

Directa: Si nos rascamos estas heridas, podemos transmitir la bacteria a otras personas a través de las manos infectadas. 


Indirecta: a partir de algún objeto que haya estado en contacto con la persona que tiene la infección (ropa, toallas…).

Sintomatología:

El síntoma más común del impétigo es la aparición de lesiones en la piel. La presentación más habitual es en forma de ampollas con contenido inicialmente transparente y más tarde turbio. Las ampollas se rompen con facilidad dejando una zona rojiza inflamada que se cubre de una costra fina amarillenta, que se desprende sin dejar cicatriz.
A veces se puede tener fiebre, pero normalmente suele ser una infección muy localizada a la piel y no suele haber fiebre.

Las lesiones habitualmente se localizan en la cara alrededor de los orificios de la boca o nariz y a las extremidades. En niños pequeños, también se frecuente localizarlas en la zona del pañal.


Tratamiento
A pesar de que el impétigo acostumbra a desaparecer espontáneamente al cabo de unas semanas, se recomienda tratarlo para acelerar la curación y evitar la extensión de las lesiones a otras zonas de la piel y la transmisión de la infección a otras personas.
El tratamiento de elección es un antibiótico local en forma de pomada para curar la infección; aunque en algunas ocasiones se requiere tratamiento oral, especialmente si las lesiones son más extensas. Es importante tomar los antibióticos durante el tiempo que ha indicado la médica, independientemente de que las lesiones hayan o no desaparecido.

Prevención:
La mejor manera de tener la piel sana es mantenerla limpia. Cualquier herida superficial se tiene que lavar inmediatamente con agua y jabón para aplicar después alguna solución antiséptica.


Para evitar la transmisión de la infección se recomienda:
• Lavar las manos frecuentemente con agua y jabón abundante.
• Cortar bien las uñas y mantenerlas limpias.
• Mantener secas y limpias las zonas de piel afectada.
• Evitar tocar o rascar la piel lisiada.
• No compartir toallas ni ropa como pañuelos o bufandas.
• Limpiar con detergente los objetos o superficies potencialmente contaminados, como por ejemplo juguetes o muebles.
• No hacer actividades que impliquen mucho contacto personal.
• Se recomienda tapar las lesiones que estén descubiertas hasta que hayan formado costra.
• Un niño infectado no tiene que ir a la escuela hasta 48 horas después de que haya iniciado el tratamiento antibiótico. En algunos casos, puede ser recomendable prolongar el tiempo de ausencia si las lesiones no están secas.

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ESTRÉS Y ANSIEDAD

El estrés es una reacción fisiológica que ayuda por ejemplo a evitar un peligro y estar atento/a al entorno. Frente a determinadas situaciones el cuerpo empieza a producir unas hormonas para que el cerebro esté alerta, para tensionar los músculos, o para aumentar el pulso, y producir así una respuesta rápida: “pelear” o “huir”. 

La respuesta del cuerpo a estos estímulos se llama estrés agudo, es un mecanismo de defensa y desaparece rápidamente pasado el peligro potencial. Sin embargo, cuando mantenemos este estado durante mucho tiempo, aparece el estrés crónico, en el que el cuerpo se mantiene alerta incluso cuando no hay peligro, y esto puede causar problemas de salud. El hecho de tener los niveles de las hormonas como el cortisol elevados durante largos periodos puede producir:

A corto plazo:

-diarrea o estreñimiento

-mala memoria

-dolores de cabeza

-falta de energía o concentración

-problemas sexuales

-cuello o mandíbula rígidos

-cansancio

-problemas para dormir

-malestar de estómago

-pérdida o aumento de peso

A largo plazo:

-presión arterial alta

-insuficiencia cardíaca

-diabetes

-obesidad 

-depresión o ansiedad

-problemas de la piel, como acné o eczema

-problemas menstruales

¿Cómo afrontar el estrés?

  1. Reconocer el origen y los síntomas: El primer paso para manejar el estrés es reconocerlo. Se puede experimentar de distintas maneras: sentirse irritable, enojarse, tener insomnio, sufrir dolores de cabeza o malestar estomacal. ¿Cuáles son las señales del estrés en su caso? Una vez se conozcan las señales, será más fácil reducir el estrés.

Adicionalmente, identificar las situaciones que pueden provocar estrés. Pueden ser la familia, la escuela, el trabajo, las relaciones, el dinero o los problemas de salud. Una vez se comprende de dónde viene este estado de ánimo es más fácil obtener herramientas para afrontarlo.

2.Evitar aliviar el estrés con comportamientos poco saludables como, por ejemplo:

  • Comer en exceso
  • Fumar cigarrillos
  • Beber alcohol 
  • Dormir demasiado o no dormir lo suficiente

3.Encontrar técnicas saludables para reducir el estrés:

-Reconocer las cosas que no se pueden cambiar. Aceptar que no se pueden cambiar ciertas cosas permite dejarlas ir y no alterarse. Por ejemplo, no puede cambiarse el hecho de conducir en hora punta. Pero se pueden buscar maneras de relajarse en el trayecto, como escuchar un podcast o un audiolibro.

-Evitar las situaciones estresantes. Siempre que sea posible, mantenerse alejado/a de la fuente del estrés. 

-Hacer ejercicio. Realizar actividades físicas todos los días es la mejor y más fácil manera de superar el estrés. Al hacer ejercicio, el cerebro libera sustancias químicas que mejoran el estado de ánimo.

-Cambiar la perspectiva. Intentar desarrollar una actitud más positiva ante los desafíos reemplazando los pensamientos negativos con pensamientos más positivos.

-Hacer algo con lo que disfrutar. Sin importar lo que se elija, intentar hacer al menos una cosa al día para uno mismo.

-Aprender nuevas maneras para relajarse.  Existen muchos tipos, desde respiraciones profundas y meditación hasta yoga y taichí. 

-Pasar tiempo con los seres queridos.  Pasar tiempo con familiares y amigos puede ayudar a sentirse mejor y olvidarse del estrés.

-Dormir lo suficiente.  Entre 7 y 9 horas todas las noches.

-Mantener una dieta saludable.  Evitar los refrigerios con altos contenidos de azúcar y consumir muchas verduras, frutas, granos integrales, lácteos y proteínas magras.

-Aprender a decir que no. Si el estrés viene de realizar demasiadas tareas en casa o en el trabajo, establecer límites. 

4.Consultar con un profesional de la salud es la mejor opción si no se puede manejar el estrés por uno mismo.

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SUELO PÉLVICO

El suelo pélvico sostiene el útero, la vejiga y la vagina y ayuda a mantener el control de muchas funciones corporales.
Si los músculos del suelo pélvico están fuertes y entrenados pueden aumentar las sensaciones durante las relaciones sexuales, además de ayudar en la preparación y recuperación del parto.
Si por el contrario, el suelo pélvico está débil podemos tener incontinencia urinaria, prolapso (cuando estos órganos se caen), dolor de espalda baja o relaciones sexuales poco satisfactorias. Por ello, cuidando nuestro suelo pélvico conseguiremos una vida íntima feliz y saludable. Y cuanto antes empecemos, más pronto sentiremos sus beneficios.
¿Por qué se deteriora el suelo pélvico?
Con el tiempo, el suelo pélvico puede debilitarse como resultado del embarazo y el parto, del envejecimiento o de los cambios hormonales asociados con la menopausia. También el sobrepeso y el estreñimiento son factores ligados a este problema.
¿Cómo se puede fortalecer?
?Ejercicios de Kegel: Kegels (pronunciado “queguel”) son los ejercicios creados por el Doctor Arnold Kegel que consisten en contraer los músculos del suelo pélvico hacia arriba y hacia adentro, pudiendo fortalecer y tonificar la musculatura pélvica. Son una valiosa herramienta preventiva para tonificar el suelo pélvico.
¿Cómo se hace? Con la vejiga vacía nos sentamos o nos acostamos, apretamos los músculos del suelo pélvico. Los mantenemos apretados y contamos hasta 3- 5 segundos. Relajamos los músculos y contamos hasta 3- 5 segundos. Repetimos 10 veces, 3 veces al día (mañana, tarde y noche). Respiramos profundamente y nos relajamos verificando que no estamos apretando el estómago, los muslos, los glúteos ni los músculos del pecho.
?Ejercitadores con peso. Son otra manera o un complemento a los ejercicios de Kegel. Son ejercitadores de silicona que se colocan en la vagina y como pesan, contraemos los músculos para sujetarlas casi sin darnos cuenta. Además de fortalecer el suelo pélvico también estimulan y preparan para la actividad sexual y los orgasmos. Existen ejercitadores de 28g, 38g y 48g. En la farmacia te asesoramos sobre cuál es el más apropiado en cada caso.
?Gimnasia hipopresiva. Consiste en realizar una serie de posturas en apnea (aguantando la respiración) y con la musculatura pélvica contraída. El fisioterapeuta puede indicarnos cómo hacerla o apuntarnos a alguna clase ya que cada vez se incluye más en las actividades de los gimnasios.
?Buena postura. En la actividad habitual es recomendable llevar una postura erguida y la musculatura pélvica contraída. Sobre todo, cuando cojamos pesos o hagamos algún esfuerzo.
?Danza del vientre. Actividades como la danza del vientre o hacer ejercicios con la pelota de pilates son muy beneficiosas para el suelo pélvico.

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CISTITIS

La cistitis es una infección urinaria causada por bacterias que se adhieren a las paredes de la parte inferior del tracto urinario.

 

La bacteria Escherichia coli (E.coli) es la causante de la mayoría de las infecciones urinarias no complicadas (80%).

Esta bacteria normalmente vive en nuestra flora intestinal y ayuda en la absorción de nutrientes. Sin embargo, algunas cepas desarrollan la capacidad de llegar a los tejidos urinarios y adherirse a ellos de forma que no pueden ser expulsadas con la orina y causan infección.

 

Las infecciones del tracto urinario representan entre un 5-10% de las consultas de Atención Primaria, el 30% de las de urología y miles de ingresos en urgencias. 

Las mujeres tienden a contraer infecciones con más frecuencia que los hombres. Esto sucede debido a que la uretra es más corta y está más cercana al ano, donde se encuentra la E.coli.

 

Posibles causas que pueden desencadenar cistitis:

 

-Relaciones sexuales (debido al intercambio de fluidos y la mayor facilidad de entrada de bacterias) 

-Menopausia 

-Diabetes

-Embarazo

-Anatomía de la uretra (uretra estrecha, próstata agrandada)

-Incontinencia intestinal

-Problemas para vaciar totalmente la vejiga (retención urinaria)

-Procedimientos que involucran las vías urinarias (sondas vesicales)

-Permanecer inmóvil durante un período de tiempo largo (por ejemplo, después de una cirugía)

-Mal uso de antibióticos (alteración de la flora vaginal)

-Uso continuado de pañales. Especialmente si los cambios de pañal se producen con poca frecuencia.

 

La persona puede ser asintomática, o presentar uno o más de estos síntomas:

 

-Presión en la parte inferior de la pelvis por la inflamación de la vejiga

-Dolor o escozor al orinar 

-Aumento del número de micciones (el paciente tiene la necesidad frecuente de orinar, pero ésta no es aliviada una vez termina la micción)

-Picor vaginal 

-Fiebre

-Dolor al tener relaciones sexuales

Medidas higiénico-dietéticas de prevención:

-Beber agua en abundancia. 

 -Orinar regularmente cada dos o tres horas y nunca retener los deseos de orinar.

 -Orinar sistemáticamente después de cada relación sexual para eliminar las bacterias alojadas en la uretra y la vejiga.

 -Cada vez que haga un lavado íntimo, debe limpiarse de adelante hacia atrás: esta práctica evita que se alojen en el orificio urinario las bacterias presentes en el ano y la vagina.

 -Cuida de la higiene íntima. Debe evitarse emplear con demasiada frecuencia jabones antibacterianos pues eliminan la flora vaginal protectora.

-Cambiar las compresas higiénicas durante los días de menstruación con regularidad. Toda maceración induce al desarrollo de los gérmenes que pueden colonizar la vejiga.

-Evitar la ropa ajustada.

Complementos alimentarios de prevención:

Según evidencia científica, los componentes presentes en algunos complementos alimentarios que previenen las cistitis recurrentes son:

>Arándanos: estas bayas contienen proantocianidinas, que promueven que la orina se acidifique, lo que favorece la eliminación de los gérmenes. Además, dificultan la adhesión de las bacterias a la pared de la vejiga.

>D-manosa: es un azúcar simple presente en muchas plantas y frutas en pequeñas cantidades. Sus propiedades para prevenir la cistitis parecen estar en su capacidad para fijarse en las bacterias evitando la adhesión de estas en el tracto urinario.

Tratamiento:

Si sospecha que tiene infección de orina consulte con su médica, quien le indicará el tratamiento necesario. Nunca se automedique. Consulte con su farmacéutica ante cualquier duda.

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BOTIQUÍN DE PRIMEROS AUXILIOS

¿Qué debemos tener en el botiquín?

  1. MATERIAL DE CURA

Algodón, gasas estériles, tiritas, vendas, esparadrapo, suturas quirúrgicas y guantes. También debería haber solución salina y algún antiséptico para limpiar heridas. 

  1. 2. ACCESORIOS

Los accesorios ayudan en la cura y debemos contar con tijeras, pinzas y termómetro. 

  1. MEDICAMENTOS

Es conveniente que sólo haya medicamentos para afecciones leves. El botiquín puede contener: analgésicos, antitérmicos, productos para picaduras de insectos, antiinflamatorios y pomadas para las quemaduras. Y aquellos medicamentos prescritos para las enfermedades crónicas que padezcan los miembros de esa familia.

¿Dónde debe estar?

La cocina y el baño son las habitaciones en las que se producen más cambios de temperatura y de humedad, por lo que no son los más adecuados para guardar el botiquín. Éste debe estar en un sitio fresco, seco y preservado de la luz, para que no se alteren las características y propiedades de los medicamentos.

El botiquín debe estar fuera del alcance de los niños, pero sin cerrarlo con llave, para facilitar su apertura cuando se necesite.

¿Cómo debe ser el botiquín?

El botiquín no es un almacén con restos de medicamentos.

Todos sus componentes se deben guardar dentro de su caja original y deben mantener un orden, puesto que sólo será útil si se sabe lo que se busca y se encuentra fácilmente.

Los medicamentos deben estar claramente identificados. Para ello es importante que se guarden en su caja y con su prospecto.

Es muy útil tener en el exterior o interior del botiquín o del lugar donde guardemos los medicamentos teléfonos de utilidad en caso de emergencia: centro de salud, directorio médico o ambulancias, Centro Nacional de Toxicología.

¿Qué otros aspectos hay que tener en cuenta?

Es aconsejable tener presente las condiciones de conservación de cada medicamento que aparecen en el prospecto.

En especial, las de aquellos que requieren ser mantenidos a una determinada temperatura y guardados en la nevera, así como los que tienen una duración o efectividad limitada en el tiempo, una vez abierto el envase o reconstituido el preparado, como es el caso de algunos colirios o jarabes. También es importante, en general, preservar los medicamentos de una exposición directa a la luz o al sol.

Te aconsejamos también que revises tu botiquín cada 6 meses para retirar los restos de medicamentos, caducados o que ya no necesites, y sus envases. Llévalos a tu farmacia en el punto SIGRE.

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OTITIS

La otitis es un proceso infeccioso del conducto auditivo. Generalmente es un proceso agudo, aunque puede llegar a ser crónico. Su localización suele situarse en el oído medio o en el oído externo. La otitis media aguda (OMA) es una de las infecciones más comunes de la infancia, sobre todo entre los dos meses y los dos años. La mayoría de los niños (70-80%) han tenido una infección de oído antes de los 6 años; aproximadamente un tercio de ellos presenta tres o más episodios.

Algunos síntomas que pueden presentarse son:

-dolor en el oído

-fiebre

-vértigo

-otorrea (secreción procedente del oído)
Causas:

En los niños: la principal vía de infección del oído medio se debe a un factor fisiológico ya que la trompa de Eustaquio, que comunica las cavidades nasales con el oído medio, en el niño es más corta que en el adulto y mucho más ancha.

En el adulto: la causa más frecuente suele ser resfriados sobre todo si están asociados a faringitis.

Otras vías de infección: como complicación a partir de una enfermedad infecciosa, traumatismos …

Además, existe una predisposición familiar asociada a factores anatómicos, fisiológicos e inmunológicos, y el tabaco puede irritar la mucosa, causar rinorrea y una mayor incidencia de otitis.

Prevención:

La otitis externa puede prevenirse mediante la limpieza o el secado del oído con diferentes productos auditivos. El uso de los hisopos de algodón u otros instrumentos del conducto están totalmente desaconsejados. También se recomienda el uso de tapones durante el baño para evitar la entrada de agua. Además, la vacuna neumocócica parece ofrecer un mayor control en la edad de mayor prevalencia, es decir en menores de 2 años.
Tratamiento:

En muchas ocasiones es tratada con antibióticos, pero no siempre son efectivos, (aumentando el riesgo de crear resistencia a los antibióticos). En el caso de otitis de repetición, el uso continuado de antibióticos puede llevar al deterioro de la microbiota del oído. En este contexto, los probióticos parecen ser un enfoque atractivo para prevenir la OMA recurrente (rOMA) mediante la restauración del oído medio y la microbiota de la nasofaringe. En un estudio con los probióticos Lactobacillus salivarius PS7, realizado en 61 niños con otitis recurrentes se vio una disminución significativa de estas otitis en comparación con las observadas en los 6-12 meses anteriores. Estos resultados pues, parecen ser prometedores para utilizar estos probióticos en la prevención de otitis.

Sobre todo, se debe evitar la automedicación y consultar siempre a su profesional sanitario.

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