Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 400 millones de personas en todo el mundo, la primavera es sinónimo de alergia al polen.

Congestión nasal, estornudos, lagrimeo, enrojecimiento de los ojos… Estos son algunos de los síntomas de alergia al polen, muy frecuente durante los meses de primavera. 

El polen en un polvo formado por células masculinas reproductoras de las plantas con flores y se transporta a través del viento. La alergia a esta sustancia es la respuesta del sistema inmunitario cuando entra en contacto por vía respiratoria o los ojos. 

Los tipos de polen que con mayor frecuencia generan polinosis son: 

-ciertas gramíneas: centeno, trigo o cebada y otras salvajes

-árboles (plátano, olivo, ciprés, tuja, palmeras, etc.)

-algunos arbustos y hierbas (artemisa)

El tratamiento de la polinosis está basado en tres pilares básicos: Prevención, tratamiento sintomático e inmunoterapia.

Prevención: Consiste en la desalergenización, es decir, evitación del alérgeno o alérgenos. Existen medidas generales que nos pueden ayudar a exponernos a menos cantidad de polen. Algunas de ellas son:

  •  Conocer la planta productora del polen y su época de polinización.
  • Mantener las ventanas cerradas del domicilio por la noche. Ventilar la casa a mediodía (menos emisión de pólenes a la atmósfera).
  • Empleo de aire acondicionado con filtros especiales.
  • Evitar actividades al aire libre en los períodos de 5-10h (emisión de pólenes) y de 19-22h (descenso de pólenes desde la atmósfera).
  • Viajar en coche con las ventanillas cerradas. Empleo de aire acondicionado con filtro.
  • Permanecer el mayor tiempo posible en el domicilio durante los períodos de máxima polinización, especialmente en días ventosos y tras tormentas.
  • Evitar secar la ropa al aire libre.
  • Empleo de gafas de sol y, si síntomas muy intenso incluso empleo de mascarillas.
  • Tomarse las vacaciones durante el período álgido de polinización, eligiendo zonas con niveles bajos de pólenes (la playa).
  • Evitar cortar el césped y tumbarse sobre él.
  • Tomar la medicación prescrita.
  • Seguir la información sobre recuentos de pólenes.

Tratamiento sintomático, que consiste en administrar distintos medicamentos para hacer desaparecer o, al menos disminuir la frecuencia e intensidad de los síntomas de alergia. Consulta a tu médico o farmacéutica.

Inmunoterapia, es decir, la vacuna de alergia. Consiste en administrar de forma repetida un extracto alergénico (uno o varios pólenes en este caso), a dosis crecientes hasta la llamada dosis de mantenimiento, para conseguir inducir tolerancia al mismo y evitar síntomas ante posteriores exposiciones. Se trata del único tratamiento curativo de la alergia, ya que es el único que puede modificar el curso natural de las enfermedades alérgicas, induciendo tolerancia así como también se ha demostrado que impide el desarrollo de asma en pacientes con rinitis alérgica.

Se trata de un tratamiento que se elige en función de los resultados de los test cutáneos y analíticos realizados al paciente, que debe ser recetado siempre por un Especialista en Alergología y administrado siempre bajo supervisión médica en Unidades de Inmunoterapia (con personal entrenado en subsanar cualquier posible reacción tras la administración de la vacuna). Este tratamiento por tanto sí es individual para cada paciente y para ello sí es necesario saber el patrón de sensibilización de cada paciente.