El estrés es una reacción fisiológica que ayuda por ejemplo a evitar un peligro y estar atento/a al entorno. Frente a determinadas situaciones el cuerpo empieza a producir unas hormonas para que el cerebro esté alerta, para tensionar los músculos, o para aumentar el pulso, y producir así una respuesta rápida: “pelear” o “huir”. 

La respuesta del cuerpo a estos estímulos se llama estrés agudo, es un mecanismo de defensa y desaparece rápidamente pasado el peligro potencial. Sin embargo, cuando mantenemos este estado durante mucho tiempo, aparece el estrés crónico, en el que el cuerpo se mantiene alerta incluso cuando no hay peligro, y esto puede causar problemas de salud. El hecho de tener los niveles de las hormonas como el cortisol elevados durante largos periodos puede producir:

A corto plazo:

-diarrea o estreñimiento

-mala memoria

-dolores de cabeza

-falta de energía o concentración

-problemas sexuales

-cuello o mandíbula rígidos

-cansancio

-problemas para dormir

-malestar de estómago

-pérdida o aumento de peso

A largo plazo:

-presión arterial alta

-insuficiencia cardíaca

-diabetes

-obesidad 

-depresión o ansiedad

-problemas de la piel, como acné o eczema

-problemas menstruales

¿Cómo afrontar el estrés?

  1. Reconocer el origen y los síntomas: El primer paso para manejar el estrés es reconocerlo. Se puede experimentar de distintas maneras: sentirse irritable, enojarse, tener insomnio, sufrir dolores de cabeza o malestar estomacal. ¿Cuáles son las señales del estrés en su caso? Una vez se conozcan las señales, será más fácil reducir el estrés.

Adicionalmente, identificar las situaciones que pueden provocar estrés. Pueden ser la familia, la escuela, el trabajo, las relaciones, el dinero o los problemas de salud. Una vez se comprende de dónde viene este estado de ánimo es más fácil obtener herramientas para afrontarlo.

2.Evitar aliviar el estrés con comportamientos poco saludables como, por ejemplo:

  • Comer en exceso
  • Fumar cigarrillos
  • Beber alcohol 
  • Dormir demasiado o no dormir lo suficiente

3.Encontrar técnicas saludables para reducir el estrés:

-Reconocer las cosas que no se pueden cambiar. Aceptar que no se pueden cambiar ciertas cosas permite dejarlas ir y no alterarse. Por ejemplo, no puede cambiarse el hecho de conducir en hora punta. Pero se pueden buscar maneras de relajarse en el trayecto, como escuchar un podcast o un audiolibro.

-Evitar las situaciones estresantes. Siempre que sea posible, mantenerse alejado/a de la fuente del estrés. 

-Hacer ejercicio. Realizar actividades físicas todos los días es la mejor y más fácil manera de superar el estrés. Al hacer ejercicio, el cerebro libera sustancias químicas que mejoran el estado de ánimo.

-Cambiar la perspectiva. Intentar desarrollar una actitud más positiva ante los desafíos reemplazando los pensamientos negativos con pensamientos más positivos.

-Hacer algo con lo que disfrutar. Sin importar lo que se elija, intentar hacer al menos una cosa al día para uno mismo.

-Aprender nuevas maneras para relajarse.  Existen muchos tipos, desde respiraciones profundas y meditación hasta yoga y taichí. 

-Pasar tiempo con los seres queridos.  Pasar tiempo con familiares y amigos puede ayudar a sentirse mejor y olvidarse del estrés.

-Dormir lo suficiente.  Entre 7 y 9 horas todas las noches.

-Mantener una dieta saludable.  Evitar los refrigerios con altos contenidos de azúcar y consumir muchas verduras, frutas, granos integrales, lácteos y proteínas magras.

-Aprender a decir que no. Si el estrés viene de realizar demasiadas tareas en casa o en el trabajo, establecer límites. 

4.Consultar con un profesional de la salud es la mejor opción si no se puede manejar el estrés por uno mismo.