La cistitis es una infección urinaria causada por bacterias que se adhieren a las paredes de la parte inferior del tracto urinario.

 

La bacteria Escherichia coli (E.coli) es la causante de la mayoría de las infecciones urinarias no complicadas (80%).

Esta bacteria normalmente vive en nuestra flora intestinal y ayuda en la absorción de nutrientes. Sin embargo, algunas cepas desarrollan la capacidad de llegar a los tejidos urinarios y adherirse a ellos de forma que no pueden ser expulsadas con la orina y causan infección.

 

Las infecciones del tracto urinario representan entre un 5-10% de las consultas de Atención Primaria, el 30% de las de urología y miles de ingresos en urgencias. 

Las mujeres tienden a contraer infecciones con más frecuencia que los hombres. Esto sucede debido a que la uretra es más corta y está más cercana al ano, donde se encuentra la E.coli.

 

Posibles causas que pueden desencadenar cistitis:

 

-Relaciones sexuales (debido al intercambio de fluidos y la mayor facilidad de entrada de bacterias) 

-Menopausia 

-Diabetes

-Embarazo

-Anatomía de la uretra (uretra estrecha, próstata agrandada)

-Incontinencia intestinal

-Problemas para vaciar totalmente la vejiga (retención urinaria)

-Procedimientos que involucran las vías urinarias (sondas vesicales)

-Permanecer inmóvil durante un período de tiempo largo (por ejemplo, después de una cirugía)

-Mal uso de antibióticos (alteración de la flora vaginal)

-Uso continuado de pañales. Especialmente si los cambios de pañal se producen con poca frecuencia.

 

La persona puede ser asintomática, o presentar uno o más de estos síntomas:

 

-Presión en la parte inferior de la pelvis por la inflamación de la vejiga

-Dolor o escozor al orinar 

-Aumento del número de micciones (el paciente tiene la necesidad frecuente de orinar, pero ésta no es aliviada una vez termina la micción)

-Picor vaginal 

-Fiebre

-Dolor al tener relaciones sexuales

Medidas higiénico-dietéticas de prevención:

-Beber agua en abundancia. 

 -Orinar regularmente cada dos o tres horas y nunca retener los deseos de orinar.

 -Orinar sistemáticamente después de cada relación sexual para eliminar las bacterias alojadas en la uretra y la vejiga.

 -Cada vez que haga un lavado íntimo, debe limpiarse de adelante hacia atrás: esta práctica evita que se alojen en el orificio urinario las bacterias presentes en el ano y la vagina.

 -Cuida de la higiene íntima. Debe evitarse emplear con demasiada frecuencia jabones antibacterianos pues eliminan la flora vaginal protectora.

-Cambiar las compresas higiénicas durante los días de menstruación con regularidad. Toda maceración induce al desarrollo de los gérmenes que pueden colonizar la vejiga.

-Evitar la ropa ajustada.

Complementos alimentarios de prevención:

Según evidencia científica, los componentes presentes en algunos complementos alimentarios que previenen las cistitis recurrentes son:

>Arándanos: estas bayas contienen proantocianidinas, que promueven que la orina se acidifique, lo que favorece la eliminación de los gérmenes. Además, dificultan la adhesión de las bacterias a la pared de la vejiga.

>D-manosa: es un azúcar simple presente en muchas plantas y frutas en pequeñas cantidades. Sus propiedades para prevenir la cistitis parecen estar en su capacidad para fijarse en las bacterias evitando la adhesión de estas en el tracto urinario.

Tratamiento:

Si sospecha que tiene infección de orina consulte con su médica, quien le indicará el tratamiento necesario. Nunca se automedique. Consulte con su farmacéutica ante cualquier duda.