PREGUNTAS FRECUENTES DE LA MADRE LACTANTE

1.Mi hijo aumenta poco de peso

La preocupación por el peso es muy frecuente entre las madres lactantes, pero en la mayoría de los casos todo está funcionando bien y el niño está ganando adecuadamente. Tenga en cuenta que:

Las gráficas son un modelo estadístico por lo que la mitad de los niños normales están por debajo de la media. Es más importante la valoración clínica del niño: su aspecto, vivacidad, si moja 4-5 pañales diarios, …

También es importante el crecimiento a lo largo del tiempo, que el peso en un momento determinado.

2. Tengo poca leche

Cuando una madre cree que tiene poca leche, lo habitual es que se trate de alguno de los siguientes casos: la posición del niño o el agarre del pecho no es adecuado, el bebé no abre completamente la boca o bien no apoya su cabeza en el codo de su madre. Recomendaciones:

  • Es importante que mame todo el tiempo que quiera del mismo pecho, porque la leche del final tiene más grasa (más calorías). Si quiere más, se le puede ofrecer el otro pecho después.
  • Puede resultar útil emplear un sacaleches para vaciar mejor los pechos y estimularles a que fabriquen más leche.
  • Si el bebé duerme tranquilo 1-2 horas seguidas y no parece enfermo podemos suponer que toma suficiente leche. Si el bebé moja menos de 5 pañales al día es posible que esté tomando poca leche y sería conveniente consultar con el pediatra.

3.¿Qué cantidad diaria de leche debe tomar mi bebé?

Cada niño es diferente. Lo mejor es ofrecer al bebé el pecho durante el primer año unas 4 o 5 veces como mínimo, mejor antes de cada toma de purés o papillas; después del primer año puede hacerlo cuando quiera después de las comidas o entre comidas; de esta forma el bebé no precisa de otra fuente de leche, siempre que haga esas 4 o 5 tomas de pecho al día.

4.¿Hay que darle agua al bebé que toma el pecho?

Antes de los 6 meses, el bebé que toma sólo leche materna y a demanda, NO precisa agua ni otros líquidos.

Después de los 6 meses, cuando toma otros alimentos además del pecho, es bueno ofrecerle agua de vez en cuando.

5. ¿Puedo seguir amamantando si me quedo embarazada?

No es infrecuente que una mujer que está amamantando a su hijo se quede embarazada. Es posible llevar a cabo la lactancia materna durante todo el embarazo y después amamantar a los dos lactantes tras el segundo parto.

La leche producida inmediatamente después del parto por la madre que no ha dejado de amamantar en ningún momento corresponde a calostro. Los primeros días de calostro son clave para el recién nacido y la producción del mismo tiene un límite, por lo que el recién nacido debe ser amamantado en primer lugar.

6.¿Hasta cuándo es bueno que mame mi hijo? ¿cuándo hay que destetarlo?

 En la actualidad la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomiendan mantener la lactancia hasta los dos años o más, en todos los países del mundo.

7.Tengo el pezón plano o invertido, ¿podré dar de mamar?

La forma del pezón no suele representar un problema para la lactancia, aunque a veces se necesita ayuda durante los primeros días para que el bebé se agarre al pecho.

En la mayoría de las ocasiones se trata de pezones planos pero elásticos, normalmente, estos casos se resuelven poco a poco y no plantean dificultades para la lactancia. Se pueden usar pezoneras o dispositivos para sacar el pezón, por medio del vacío.

Cuando se trata de un pezón invertido «verdadero», no protráctil (al apretar alrededor de la aréola se hunde hacia dentro del pecho y no puede estirarse) se puede probar a utilizar pezonera los primeros días, aunque a veces será necesario recurrir al sacaleches

8.Me duele mucho el pecho, tengo una zona roja y dura. Ingurgitación, inflamación, mastitis

Un pecho puede inflamarse y doler fundamentalmente por los siguientes motivos: ingurgitación, obstrucción de un conducto y mastitis.

La ingurgitación ocurre cuando los pechos producen más leche de la que el lactante extrae, aumentando ambos de tamaño y provocando dolor. Esto suele ocurrir al comienzo de la lactancia con la “subida de la leche”. El tratamiento se basa en: extraer la leche y calmar el dolor. Cuando los pechos están muy tensos el bebé puede tener dificultades para agarrarse, y conviene vaciarlos previamente, de forma manual o con un sacaleches, tras aplicar calor local (una ducha o baño en agua caliente) para producir vasodilatación y facilitar la salida de la leche.

La obstrucción de un conducto lácteo surge como consecuencia de un vaciado defectuoso o ineficaz de un lóbulo mamario, por una mala técnica de lactancia o por la utilización de sujetadores de talla o modelo inadecuado que producen una compresión excesiva.

Se manifiesta por la presencia de un bulto doloroso en el pecho y enrojecimiento de la piel de esa zona. Generalmente no hay fiebre ni síntomas generales. El tratamiento es similar al de la ingurgitación, se debe aumentar la frecuencia de las tomas y aplicar calor local antes de las mismas

La mastitis consiste en una inflamación de uno o varios lóbulos de la mama, que puede acompañarse o no de infección. La mastitis no infecciosa se presenta como consecuencia de una retención de leche no resuelta. El cuadro puede evolucionar a una mastitis infecciosa, ya que la retención de leche favorece el crecimiento bacteriano. Generalmente se acompaña de síntomas generales similares a los de un cuadro gripal: fiebre, escalofríos, malestar general, cefaleas, náuseas y vómitos.

Es importante saber que la leche del pecho afectado no tendrá ningún efecto perjudicial en el niño, por lo que no se debe suspender la lactancia materna, aunque la madre esté tomando medicamentos (se utilizarán aquellos compatibles con la lactancia). La infección no se transmite al lactante y además al continuar la alimentación al pecho mejora la evolución de la mastitis y disminuye el riesgo de complicaciones.

Fuente de información: https://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/preguntas-frecuentes-sobre-lactancia-materna