La insuficiencia venosa crónica (IVC), popularmente asociada a las “piernas cansadas”, es causada por un funcionamiento deficiente de las válvulas venosas que participan en el retorno de la sangre al corazón dentro del proceso circulatorio. Es una patología vascular que afecta sobre todo a las extremidades inferiores.

Los síntomas principales son: dolor, pesadez, cansancio habitual en las piernas, hinchazón, calambres nocturnos, sensación de calor, enrojecimiento y prurito (picor) en las piernas. 

La IVC es un problema que no desaparece con el tiempo, por lo que cuanto antes se diagnostique y se trate mayores son las posibilidades de prevenir las complicaciones asociadas y el progreso de la enfermedad.

 

Recomendaciones:

1-Procure realizar EJERCICIO FÍSICO para estimular la función de la bomba muscular y el retorno venoso. Son idóneos deportes como la natación, bicicleta fija o simplemente caminar al menos treinta minutos todos los días para ayudar a activar la microcirculación.

2-Trate de llevar siempre una DIETA SALUDABLE. Es importante reducir al mínimo el consumo de sal para retener menos líquidos.

3-EVITE PASAR DEMASIADO TIEMPO DE PIE O SENTADO SIN MOVERSE de forma continuada. En los casos en que sea recomendable, USE MEDIAS DE COMPRESIÓN y realice estiramientos de piernas y movimientos giratorios de tobillo.

4-NO USE PRENDAS excesivamente APRETADAS que dificultan el retorno venoso.

5-UTILICE CALZADO CÓMODO con un tacón de menos de 3 cm de altura. En caso de problemas en la pisada es posible que necesite plantillas, consulte a su médico.

6-EVITE EL ESTREÑIMIENTO, para ello es importante seguir una dieta rica en fibra a base de frutas y verduras.

7-Intente practicar la ELEVACIÓN DE LOS MIEMBROS INFERIORES sobre el nivel del corazón durante 15-30 minutos varias veces al día, para reducir la sintomatología y la hinchazón, acompañado de masajes ascendentes. Durante el descanso nocturno trate de elevar las piernas entre 20-25 cm, con esto reducirá la hinchazón y le será más fácil colocarse las medias de compresión por la mañana

8-Puesto que el calor agrava los síntomas de la enfermedad, EVITE LA EXPOSICIÓN SOLAR PROLONGADA (playa, piscina) O LAS ALTAS TEMPERATURAS (estufas, saunas, radiadores, baños calientes y depilación con ceras calientes) de forma continuada.

9-Aplique DUCHAS CON AGUA FRÍA sobre sus piernas, ya que producen vasoconstricción (disminución del calibre de los vasos sanguíneos) y por tanto efecto antiinflamatorio; o bien alterne agua fría con tibia para estimular el tono venoso. También ayudan los masajes con geles fríos, desde el pie a la rodilla en sentido ascendente para activar el retorno sanguíneo.

10-Mantenga la PIEL HIDRATADA para impedir la formación de grietas, mantener la piel elástica y activar la circulación sanguínea. No se olvide de beber agua a lo largo del día para favorecer la eliminación de la orina

Tratamiento:

-Medias de compresión: aplicación de presión externa sobre determinados puntos de las piernas y de manera decreciente hacia la cintura.

-Fitoterapia: existen plantas medicinales que favorecen la mejoría de la circulación sanguínea. Las más utilizadas son: 

  • Ginkgo biloba (con acción venotónica que incrementa el tono de las paredes venosas, reforzando su motricidad y facilitando el retorno); 
  • Castaño de indias (se usa principalmente la semilla por su actividad antiedematosa y antiinflamatoria); 
  • Rusco (efecto vasoconstrictor); 
  • Vid roja (acción vasoprotectora, estabiliza las paredes vasculares, disminuyendo la permeabilidad y el edema asociado); 
  • Centella asiática (actividad vasoprotectora, favorece la elasticidad de la pared vascular y la síntesis de colágeno); 
  • Hamamelis virginiana (actividad venotónica).

-Hidroterapia: duchas y masajes alternando agua fría con tibia.

-Terapia farmacológica: administración de fármacos venotónicos vía oral y/o tópica, siempre bajo prescripción médica. 

-Cirugía vascular: en determinados casos puede ser necesario acudir a esta medida, siempre y cuando no hayan funcionado otras terapias y bajo criterio médico.

 

Preguntas frecuentes:

¿SON EFECTIVAS LAS MEDIAS DE COMPRESIÓN? ¿TIENEN CONTRAINDICACIONES?

 La terapia compresiva es de gran utilidad en la IVC puesto que ejerce una presión pasiva en reposo y otra activa en movimiento. Será el médico quien decida el tipo de compresión a utilizar y la longitud de la prenda. Además, es imprescindible una correcta toma de medidas para acertar con la talla adecuada y que el tratamiento sea efectivo. 

¿POR QUÉ ESTAR DE PIE O SENTADO DE MANERA PROLONGADA PROVOCA O EMPEORA LA IVC? 

Al estar de pie o sentado, la sangre tiene mayor dificultad para vencer la fuerza de la gravedad y regresar al corazón.

 

¿HAY ALGÚN EJERCICIO QUE PUEDA REALIZAR EN CASA QUE ME AYUDE A PREVENIR Y ALIVIAR LOS SÍNTOMAS?

 Existe una serie de ejercicios muy fáciles de realizar que activan la circulación y el retorno venoso. Uno de ellos consiste en ponerse de puntillas, caminar con los talones y alternar ambos movimientos. También puede tumbarse boca arriba y hacer movimientos de pedaleo con las piernas enérgicamente, flexionar y estirar los dedos de los pies repetidamente y/o hacer movimientos circulares con las piernas. 

 

¿SI LOS SÍNTOMAS SE MANTIENEN MUCHO TIEMPO, PODRÍAN TENER CONSECUENCIAS GRAVES EN MI SALUD? 

En la evolución de la IVC pueden surgir complicaciones hemorrágicas o trombóticas como varicorragias (hemorragia que ocurre al romperse una variz), varicoflebitis (desarrollo de un trombo venoso en una vena varicosa), trombosis venosa superficial (formación de un trombo en una vena superficial) o incluso una trombosis venosa profunda (formación de un trombo venoso en el sistema venoso profundo).

¿CUÁNDO SE DEBE ACUDIR AL MÉDICO? 

En general son grupos de riesgo las embarazadas, los discapacitados físicos o psíquicos y las personas inmovilizadas por lo que ante cualquier síntoma de IVC deben ir siempre al médico. Además, cualquier persona debe consultarle si tiene venas varicosas con dolor, si su estado empeora o no mejora con medidas básicas como el uso de medias compresivas, y si presenta un aumento repentino del dolor en la pierna o hinchazón, fiebre, enrojecimiento, úlceras, flebitis o trombosis.