El tabaco es un gran negocio capaz de producir, en las personas que fuman, placer, adicción y graves problemas de salud, en ese orden. Fumar es, en realidad, una enfermedad crónica de tipo adictivo caracterizada por una dependencia de la nicotina. En España fuman habitualmente más de 13 millones de personas, la mitad de las cuales querrían dejar de fumar. El porcentaje de fumadores, cercano al 30 % de la población, va descendiendo lentamente, aunque aumenta el consumo de tabaco entre los jóvenes y las mujeres. Cada año mueren en nuestro país más de 54.000 personas por diversas enfermedades producidas por el tabaco: varios tipos de cáncer (de pulmón especialmente), problemas cardiovasculares como el infarto de miocardio, problemas respiratorios (bronquitis, EPOC, enfisema) y otras muchas enfermedades. Los problemas de salud producidos por el tabaco son responsables del 15 % del gasto sanitario total. Un fumador de 20 cigarrillos diarios gasta anualmente en tabaco más de 1600 €.

¿Se puede dejar de fumar sin tratamiento con medicamentos?

Sí. Pero solamente lo consigue un 10 % de los que lo intentan. La mayoría carece de una verdadera motivación para dejar de fumar. La consulta a un profesional sanitario aumenta las posibilidades de éxito del intento.

¿Por qué cuesta tanto dejar el tabaco?

La dependencia física que produce la nicotina se ve complicada por el patrón de consumo legal, en el que se entremezclan factores emocionales, sociales y económicos. El abandono del tabaco produce un moderado síndrome de abstinencia a la nicotina con un importante componente psicológico.

¿Es cierto que el tabaco afecta a la sexualidad?

En los varones fumadores existe el doble de riesgo de padecer disfunción eréctil que en los varones no fumadores. Los efectos del tabaco sobre los vasos sanguíneos acaban afectando a la irrigación del pene a causa de una constricción de su sistema circulatorio. Ello conduce a una debilidad progresiva en las erecciones.

¿Qué substancias contiene el humo del tabaco?

En el humo del tabaco se han detectado, además de nicotina, varios miles de substancias. Algunas se emplean en procesos de combustión (butano, hexamina) y como combustibles en vehículos de alta velocidad, aviones y cohetes (hidracina, metano, metanol). Otras se emplean en plásticos (cloruro  de vinilo, estireno, fenol), pegamentos (tolueno), pinturas (acetona, cadmio, naftalina) o productos de limpieza (amoníaco).

También contiene otras substancias tóxicas como arsénico, benceno, formaldehído, níquel o polonio (radioactivo), y varias sustancias cancerígenas como las nitrosaminas.

¿Es verdad que el tabaco afecta a los huesos?

Las mujeres postmenopáusicas que fuman presentan un mayor grado de osteoporosis, igual que los varones fumadores de edad avanzada. Ello implica un mayor riesgo de fracturas.