La dermatitis atópica es una enfermedad crónica que no tiene causa conocida precisa, al tratarse de un proceso multifactorial asociado a alteraciones dermatológicas e inmunológicas.

La dermatitis atópica es una enfermedad cutánea inflamatoria de carácter hereditario, que tiene lugar mayoritariamente durante la infancia. En aproximadamente el 60 % de los casos la enfermedad se manifiesta durante el primer año de vida.

La prevalencia de la dermatitis atópica ha aumentado a lo largo de los años, debido a factores como el estilo de vida occidental o el aumento de la edad materna.

El individuo afectado de dermatitis atópica tiene una piel muy seca y sufre prurito intenso, por lo que el uso de productos inadecuados en su higiene diaria puede desencadenar brotes y provocar la persistencia de la dermatitis. El uso diario de emolientes específicos y adecuados ayuda a espaciar los brotes y recidivas.

La utilización de productos inadecuados en la higiene e hidratación de la piel, situaciones de estrés o el uso de ropa inadecuada son solo algunos de los factores que pueden desencadenar brotes de dermatitis atópica.

La hidratación de la piel atópica debe realizarse después del baño, cuando la piel aún está un poco húmeda. Se deben aplicar multiprotectores emolientes -especialmente en las zonas más expuestas a los agentes externos como la facial- antes de salir de casa, sobre todo en lugares de clima frío. En general, los afectados por dermatitis atópica deben evitar los cambios bruscos de temperatura y los excesos en la calefacción. La temperatura y la humedad de las habitaciones deben mantenerse constantes. Se debe evitar el secado por fricción con la toalla o el uso de secadores, que puede irritar la piel. En su lugar se recomienda efectuar el secado mediante toques con la toalla. Además, cortar y limpiar con frecuencia las uñas es vital para evitar infecciones derivadas del rascado.

Los afectados por dermatitis atópica deben evitar el uso de lana y tejidos sintéticos, que incrementan la temperatura corporal y acentúan el picor, y apostar por algodón y lino en sus prendas de vestir, que en contacto directo con la piel facilitan la transpiración. Cuando se lava la ropa, debe evitarse el uso de suavizantes y lejías, que actúan como irritantes para la piel.

PREGUNTAS FRECUENTES

  • ¿Me volverán a salir estas lesiones?

Es muy probable. Los pacientes con dermatitis atópica presentan brotes de lesiones, en ocasiones precedidas de desencadenantes. El objetivo principal del tratamiento es disminuir la frecuencia e intensidad de los brotes.

  • ¿Me durara toda la vida?

Es una enfermedad crónica. No obstante, en un 60 % de los casos remite en la pubertad

  • ¿Es contagiosa?

No, la dermatitis atópica se debe a una anómala estructura de la capa córnea de la piel: cemento lipídico de mala calidad y anómala síntesis de determinadas proteínas estructurales (filagrina).

  • ¿Cómo se puede evitar la aparición de los brotes?

Al tratarse de una patología crónica no se pueden evitar los brotes. Lo que si podemos conseguir es espaciar su aparición y atenuar su intensidad. Para ello, es importante utilizar diariamente los productos adecuados y evitar al máximo los factores desencadenantes identificados en cada paciente.

El dermatólogo le ha recetado un corticoide tópico a mi hija, ¿puedo utilizarlo cada día?

Siempre se ha de seguir la pauta establecida por el dermatólogo y nunca superar el tiempo estimado de tratamiento. En ningún caso se deberán utilizar estos corticoides como medida preventiva para evitar la aparición de los brotes.