Una vacuna es un medicamento que se obtiene a partir de un microorganismo. Cuando se administra a una persona sana, la persona genera defensas contra este. Si en un futuro esta persona entrara en contacto con el microorganismo contra el cual ha sido vacunada, las defensas la protegerían y no sufriría la enfermedad.
Gracias a las vacunas se han podido erradicar muchas enfermedades infecciosas que hace unos años producían grandes epidemias y muertos, como por ejemplo la viruela. Otras enfermedades, como el sarampión o la poliomielitis, a pesar de que no se han erradicado del todo hay muy pocos casos.

¿Por qué son tan importantes las vacunas? ¿Qué puede pasar si no nos vacunamos?


Las vacunas son muy beneficiosas en 2 sentidos, por un lado a nivel individual: si no nos vacunamos y en alguna ocasión entramos en contacto con el microorganismo que causa la infección, podemos sufrir la enfermedad, alguna de las cuales puede originar secuelas importantes o incluso la muerte.
Por otro lado, las vacunas son beneficiosas a nivel social o comunitario: si no nos vacunamos, además de sufrir la enfermedad, la podemos transmitir a otras personas de forma que esta infección se extienda entre la población: es el que se conoce como brote (aparición repentina de la enfermedad), epidemia (si la propagación es en un territorio concreto) o pandemia (si la propagación se da en más de un continente).
Además, existe una pequeña parte de la población: los pacientes inmunodeprimidos, que presentan mayor riesgo a sufrir infecciones graves y debido a su condición médica no siempre se pueden vacunar. Por eso es tan importante la inmunidad de grupo, es decir, que los individuos que no se puedan vacunar queden protegidos por el resto ya que todos aquellos vacunados no tendrán la enfermedad ni tampoco la transmitirán a los más susceptibles.

¿Las vacunas pueden ocasionar efectos secundarios graves?
“El riesgo de sufrir un efecto secundario grave de una vacuna es muy menor que el riesgo de sufrir la enfermedad si no nos vacunamos”.
Las vacunas son medicamentos muy seguros. Aun así, algunas personas pueden experimentar algún efecto secundario, en general leve y pasajero, como puede ser fiebre, inflamación, enrojecimiento o dolor en la zona de la inyección. Las reacciones alérgicas a las vacunas u otros efectos secundarios graves son muy raras y aparecen en ocasiones contadas.

¿Cuándo nos tenemos que vacunar?
Las autoridades sanitarias clasifican las vacunas en “sistemáticas” y “no sistemáticas”.
Las vacunas sistemáticas son las que están indicadas para toda la población, a partir de la edad infantil, y en Cataluña se aplican de acuerdo con el calendario oficial de vacunaciones sistemáticas.
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Las vacunas no sistemáticas no están incluidas en el calendario de vacunaciones y solo se aconsejan a ciertas personas (niños o adultos) o grupos de población que se encuentran en circunstancias concretas que los hacen más vulnerables a determinadas infecciones. Por ejemplo, trabajadores de escuelas o centros sanitarios, viajeros, etc.

Actualmente, las vacunas financiadas son:

Poliomielitis (VPI). Esta vacuna combate el poliovirus, un virus que produce una enfermedad leve, pero que, si afecta al sistema nervioso puede provocar parálisis en las piernas e incluso la muerte. Se administra a los 2, 4 y 11 meses y a los 6 años o a los 2, 4, 6 y 18 meses. En España se acostumbra a administrar junto con las vacunas contra difteria, tétanos, tosferina.

Difteria-tétanos-tosferina (dTpa). Esta se puede administrar desde incluso antes del nacimiento, a partir de la semana 18 de gestación. Después se administra junto con la VPI a los 2, 4 y 11 meses y a los 6 años.

Haemophilus influenzae b (Hip). Esta vacuna es preventiva contra una bacteria que puede producir consecuencias muy graves (neumonía o meningitis, entre otras), sobre todo en niños menores de cinco años. Por eso en el calendario se recomienda ponerla a los 2, 4 y 11 meses. Se puede administrar sola o dentro de la pentavalente o hexavalente.

Sarampión-rubeola-parotiditis (TV). Conocida como la triple vírica (TV), a Europa se administra como una sola vacuna para combatir estos tres virus. La primera dosis se recomienda a los 12 meses y la segunda a los 3-4 años.

Hepatitis B (HB). La hepatitis B es una enfermedad vírica que, a pesar de poder estar años sin manifestarse, puede volverse crónica y causar enfermedades muy graves. Se aconseja vacunar a los bebés a los 3, 4 y 11 meses y añadir una dosis más en el momento de nacer en caso de que la madre haya dado positivo en el virus.

Enfermedad meningocócica. La meningitis, una enfermedad muy grave que afecta a las meninges y puede provocar daños irreversibles, puede estar causada por diferentes bacterias, por eso existen diferentes vacunas. En la actualidad, se financian la MenC, que se administra a los 4 y a los 12 meses y la MenACWY, a los 12 años.

Varicela (VVZ). Aunque se trate de una enfermedad que no suele producir complicaciones, si se da el caso, pueden ser muy graves, como la ataxia cerebelosa o la neumonía. En la actualidad se recomienda su administración a los 15 meses y a los 3-4 años.

Virus del papiloma Humano (VPH). Se trata de un virus muy frecuente que en la mayoría de los casos cursa sin síntomas, pero que si persiste en el organismo puede producir cáncer cervical en mujeres y otros tipos de cáncer en hombres. Está financiado, pero solo a las mujeres y se administra a los 12 años en dos o tres dosis durante seis meses.

Enfermedad neumocócica. Se trata de una enfermedad bacteriana que puede producir infecciones muy graves, sobre todo en niños. Para evitarlo, se recomienda la vacunación a los 2, 4 y 11 meses.

Vacunas no financiadas pero aconsejadas
• Rotavirus. Los pediatras recomiendan poner la vacuna del rotavirus a todos los lactantes de menos de 6 meses. No está financiada. El rotavirus produce gastroenteritis y a pesar de no ser muy grave, afecta a todos los niños menores de dos años en un momento u otro, y los niños más pequeños a veces terminan ingresando en el hospital.
Meningococo ACWY o ‘Meningococo tetra’. Está recomendada a los 12 meses y a los 12 años. Afectan normalmente a los niños más grandes, sobre todo adolescentes.
Meningococo B. Está recomendada a los 3, a los 5 y a los 12-15 meses. El meningococo b afecta especialmente los lactantes. Se puede administrar a partir de los dos meses de vida o a partir de los 10 años.
Virus del papiloma. Se recomienda esta vacuna a niños y niñas a los 11 – 12 años. Solo está financiada en las niñas.

 

FUENTES DE INFORMACIÓN:

 

https://www.cedimcat.info/index.php?option=com_content&view=article&id=242:que-es-una-vacuna&catid=38&Itemid=472&lang=ca

https://canalsalut.gencat.cat/ca/salut-a-z/v/vacunacions/tipus-de-vacunes/

https://portaldogc.gencat.cat/utilsEADOP/PDF/8035/1778033.pdf

https://www.rac1.cat/societat/20200108/472784225668/vacunes-recomanacions-calendari-2020-pediatres-associacio-espanyola-de-pediatria.html

https://www.diarimes.com/noticies/oci/mares_pares/2020/01/08/quines_son_les_vacunes_que_financa_estat_per_als_nens_75006_3075.html?