El intestino está cubierto por unas microvellosidades y unos microorganismos específicos que, entre otras funciones, lo convierten en el órgano con la capacidad inmunitaria más importante del organismo. Controla respuestas inmunitarias contra las proteínas de la dieta (prevención de alergias alimentarias) y contra microorganismos patógenos: virus (rotavirus, poliovirus), bacterias (SalmonellaListeriaClostridium, etc.) y parásitos (Toxoplasma). 

Los microorganismos que habitan en el intestino, también conocidos como flora o microbioma intestinal, tienen una gran influencia en la salud digestiva y en el sistema inmunitario y, por extensión, en el estado general de salud del individuo. Por ello, este ecosistema debe mantenerse en equilibrio.

Sin embargo, existen momentos o ciertas patologías en las que nuestra flora intestinal se ve alterada, algunas de estas situaciones pueden ser:

Las diarreas infecciosas: los agentes causantes eliminan la flora intestinal dejando la superficie mucosa sin los mecanismos inmunitarios.

El uso de antibióticos: la función de estos es la de eliminar agentes patógenos, pero en ocasiones también puede verse afectada la flora intestinal. Cuando esto pasa, aumenta la susceptibilidad de sufrir otras infecciones fúngicas, diarreas…

-En algunas enfermedades inflamatorias como el síndrome del intestino irritable, o en algunas intolerancias o alergias como la intolerancia a la lactosa, la celiaquía…

-En procesos de hipersensibilidad mediada por mecanismos inmunológicos como: asma, dermatitis atópica…

 

En ese sentido, la ingesta de probióticos y prebióticos es beneficiosa. ¿Y qué son?

Como hemos comentado, la clave para un microbioma sano es tener un equilibrio entre las casi 1000 especies diferentes de bacterias del intestino.

Hay dos maneras de mantener este equilibrio: ayudar a que crezcan los microorganismos que ya están allí dándoles los alimentos que les gustan (prebióticos) y añadir microbios vivos directamente a tu sistema (probióticos) para facilitar la recolonización de los microorganismos autóctonos.

Existe gran variedad de probióticos en el mercado. Por un lado, podemos encontrar probióticos asociados a otros compuestos, ya sean prebióticos, vitamina D, glutamina, zinc y selenio, proantocianidinas… Por otro lado los estudios realizados correlacionan una cepa concreta con una patología determinada. En la farmacia te podemos asesorar de cuál es mejor para tu caso.

El perfil de seguridad de este tipo de productos es muy alto y su administración no suele provocar efectos adversos. No obstante, ciertos grupos de población (individuos inmunodeprimidos o en tratamientos con inmunosupresores, pacientes con enfermedades autoinmunes, con diarreas sanguinolentas o convalecientes de cirugía cardiaca) deben evitar su consumo a no ser que el médico los prescriba específicamente.

 

https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-probioticos-X0213932417608720

https://es.medmedia.me/probioticas?utm_campaign=adwlopb_es_txt-kontekst&utm_term=probi%C3%B3tico&gclid=EAIaIQobChMI85O-6KSM7AIV1entCh3Y0AkkEAMYASAAEgIGl_D_BwE

https://celicidad.net/vellosidades-intestinales/