En un país mediterráneo como el que vivimos, estamos muy acostumbrados a disfrutar del sol durante varios meses del año por nuestro estilo de vida.  A esto hay que añadir que un alto número de la población pertenece al fototipo II o III, es decir, piel blanca clara, cabello castaño o rubio y ojos claros, lo que implica que tenemos una piel que puede quemarse fácilmente. 

Por estas razones, es muy importante conocer cómo nos afecta la radiación solar dependiendo del tipo de radiación y cómo podemos ayudar a minimizar el daño a nuestra piel, más allá de aplicar un protector solar adecuado.

¿QUÉ RADIACIONES SOLARES UV NOS AFECTAN?

 

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No todas las radiaciones ultravioletas actúan igual. El sol emite tres tipos de radiación UV: UVA, UVB y UVC.

Los UVC son bloqueados en su mayoría por la capa de ozono. Los UVA y UVB son los que nos llegan a nosotros y tienen consecuencias para nuestra piel. 

Lo que necesitamos saber es que no es que la radiación UVA sea más o menos peligrosa que la UVB, sino que su radiación es diferente y por lo tanto el daño que causan y sus consecuencias también serán diferentes.

Los UVB son los responsables del bronceado. Su potencia depende de factores como la temporada del año, el clima o las horas del día. Es una radiación con mucha energía y una alta capacidad para generar quemaduras solares o alergias al sol. La exposición prolongada puede terminar dañando la córnea y deprimiendo el sistema inmunitario favoreciendo la aparición de cáncer de piel.

La radiación UVA está más relacionada con las arrugas porque actúa principalmente a nivel celular. Su presencia es exactamente la misma durante todo el año. Penetra directamente en las capas más profundas de la dermis donde favorecen la formación de radicales libres culpables de arrugas, manchas, pérdida de elasticidad y daño al ADN.  

La mejor manera de protegernos del sol es con fotoprotectores tópicos, que bloquearán la radiación solar y evitarán la aparición de manchas y el fotoenvejecimiento de la piel. 

Pero.. ¿CÓMO PODEMOS PREPARAR LA PIEL ANTES DE LA EXPOSICIÓN AL SOL? Aquí es la NUTRICOSMÉTICA SOLAR juega un papel importante, es decir, comprimidos orales formulados para proteger la piel desde el interior pero que en ningún caso reemplazan los protectores solares.

¿QUÉ NOS APORTA LA NUTRICOSMÉTICA SOLAR?

  • Reduce el riesgo de sufrir quemaduras solares, ya que aumenta la tasa de melanina y reduce el número de células afectadas por la radiación ultravioleta.
  • Reduce las erupciones cutáneas y es un tratamiento muy adecuado para personas con hipersensibilidad al sol (rosácea, vitíligo…)o alergias solares
  • Tienen propiedades antioxidantes que reducen los procesos inflamatorios causados por los radicales libres que se crean por la incidencia de los rayos UVA.  
  • Son una protección adicional que complementa el protector solar tópico desde el interior
  • Tienen una relación directa con la uniformidad y durabilidad del bronceado porque mejoran la apariencia de la piel, saneándola e hidratandola.

 

¿QUÉ COMPOSICIÓN TIENEN LOS COMPRIMIDOS DE NUTRICOSMÉTICA SOLAR? 

Los ingredientes de los protectores solares en cápsulas se pueden clasificar en tres grupos: carotenoides, antioxidantes y productos de protección o refuerzo de la piel. 

  • Carotenoides: 

aquí incluimos beta carotenos, licopeno, luteína y zeaxantina.  Son pigmentos que dan el color naranja, amarillo y rojo a frutas y verduras. Promueven el buen funcionamiento del sistema inmunológico, tienen propiedades antioxidantes y estimulan la pigmentación de la piel.

  • antioxidantes: 

Protegen las células responsables de producir elastina y colágeno, manteniendo la integridad y arquitectura de la piel, evitando la aparición de arrugas, manchas, sequedad y fotoenvejecimiento prematuro.

Encontramos sustancias como polifenoles del té verde, Polypodium leucotomos (helecho), vitaminas C, E y A, selenio y N-acetillcisteína

  • PROTECTORES DE PIEL:

Aquí encontramos plantas medicinales con propiedades hidratantes, emolientes, nutritivas y regeneradoras gracias a su contenido de aceites y lípidos. El aceite de borraja, de argán o de sésamo ricos en ácidos grasos insaturados forman parte de este grupo.

 

También encontramos sustancias como tirosina, que acelera y aumenta el bronceado, nicotinamida, que repara el daño que el sol causa al ADN y prebióticos que mejoran el sistema inmunológico.

Aunque la mayoría de las personas suelen utilizar cápsulas orales de fotoprotección durante los meses de máxima exposición al sol (de mayo a septiembre), desde la farmacia recomendamos que aquellos que tienen una condición especial (trabajo al aire libre, historial de melanoma, fototipo I, deportistas que pasan muchas horas al sol, personas que utilizan tratamientos despigmentantes, pacientes con tratamientos fotosensibles…), estén protegidos del sol tanto con formulaciones de protección tópica (cremas solares) como con protección oral específica.