Las quemaduras son lesiones que se producen en la piel como consecuencia de la acción de agentes físicos, térmicos o químicos que producen un aumento de la permeabilidad capilar, edema y pérdida de líquidos debido a la destrucción de los vasos sanguíneos que quedan afectados. 

Clasificación 

Las quemaduras se pueden clasificar en función de diferentes criterios: 

1-Según el agente causante pueden ser: quemaduras térmicas, eléctricas, químicas y por radiación. Centrándonos en las térmicas en este grupo encontramos: 

 

  • Por calor: son las más frecuentes, debidas a fuentes externas de calor que elevan la temperatura de la piel y los tejidos, provocando la muerte o carbonización de las células. A partir de 40ºC la piel empieza a presentar alteraciones. Si la temperatura llega a alcanzar los 70ºC lo que se produce es destrucción del tejido epidérmico.

Dentro de este grupo encontramos:

Quemaduras por contacto: por sólidos calientes (son profundas, pero poco extensas) o por líquidos calientes (son más extensas y penetran con facilidad). 

Quemaduras por vapores o gases: también denominadas quemaduras por inhalación, son quemaduras que en muchos casos pueden pasar a simple vista desapercibidas pero que generan un gran riesgo vital para el paciente. Este tipo de quemaduras se produce por la exposición intensa a los vapores y gases producidos por la combustión o ebullición de ciertas sustancias. Se producen quemaduras en las mucosas de las zonas expuestas.

 

  • Por frío: temperaturas extremadamente bajas disminuyen la microcirculación, lo que conlleva enrojecimiento, ampollas y necrosis de la piel y del tejido subcutáneo, e incluso pérdida irreversible de la zona dañada. 

 

2-Según su extensión 

Una quemadura tiene repercusiones importantes si afecta a un 10% de la superficie corporal de un niño o a más del 15% del organismo de un adulto y hay que ir cuanto antes a un centro sanitario.

Además, debemos tener en cuenta la localización de la quemadura, considerando zonas críticas: cara, ojos, orejas, cuello, manos, pies y periné. Todas estas zonas cicatrizan más lentamente y de manera problemática.

3-Según su profundidad 

En función de la profundidad de la superficie afectada, las quemaduras pueden ser de primer, segundo y tercer grado. 

Primer grado: son las más superficiales y por lo tanto las más leves. Sólo se ve afectada la epidermis, podemos apreciar una superficie seca, y un eritema doloroso. No se forman ampollas y mejoran entre tres y cinco días, sin dejar cicatriz. 

Segundo grado: 

  • Superficiales: afectan a la epidermis y parte de la dermis, se caracterizan por presentar ampollas y eritema. Producen un intenso dolor. Mejoran entre siete y catorce días, sin dejar generalmente cicatriz. 

 

  • Profundas: afectan a la parte más profunda de la dermis. Estas cicatrices no            duelen, ya que producen destrucción de terminaciones nerviosas. Se forma una escara firme y gruesa, que dificulta en gran medida la cicatrización, la cual puede alargarse por un periodo superior a 35 días. Producen una pérdida permanente de pelo y glándulas sebáceas. Dejan cicatriz, la cual puede precisar cirugía.

Tercer grado: se produce una destrucción completa de todo el espesor de la piel. No duelen, se produce una anestesia de la zona. La evolución es lenta, dejan siempre cicatriz, y precisan tratamiento quirúrgico.

 

Complicaciones:

 

La principal complicación de las quemaduras menores (las de primer grado y segundo grado superficial que no afecten a más de un 1% de la superficie corporal) es el riesgo de infección. 

La sobreinfección de las heridas retrasa y complica la cicatrización de éstas. Por ello debemos tratarlas de inmediato. 

 

Tratamiento:

– Para detener el proceso de la quemadura y aliviar el dolor, debemos enfriar la zona afectada sumergiéndola en agua fría o colocando apósitos estériles mojados en agua fría durante al menos quince minutos. No se debe colocar la quemadura bajo el chorro de agua fría, ya que, si la quemadura no es de primer grado, se puede levantar la piel dañada, dificultando su curación. Nunca se deberá utilizar agua helada, ni cubitos de hielo, ya que favorecerían una hipotermia.

-Quitar ropas y joyas, siempre que no estén adheridas a la piel.

-Limpiar la quemadura con agua y jabón, con cuidado de no irritar la piel. Aclarar con abundante agua.

-Aplicar una pomada antiséptica los primeros días y tapar la zona con un apósito estéril. También es útil la aplicación de apósitos impregnados o tules, de venta en farmacias, que mantendrán la zona hidratada en todo momento. 

-Cuando la quemadura deje de doler, se indicará la aplicación de una crema cicatrizante, que puede contener centella asiática, aceite de rosa mosqueta, o simplemente moléculas emolientes como la vaselina.

-Evitar la exposición al sol los seis meses siguientes.

-Si aparece en la zona una ampolla se limpiará con un antiséptico que no cambie el aspecto de la quemadura: clorhexidina 0,05% o povidona yodada al 10%.

https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-las-quemaduras-su-tratamiento-13053120

Guía tratamiento de las heridas y quemaduras. Grupo de Dermatología de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC)