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RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS

Una de las dificultades que más a menudo tenemos que salvar detrás del mostrador es el hecho de negarnos a dar un antibiótico si no se nos da la receta donde está indicada la prescripción.

Hoy queremos darle la respuesta a esta pregunta, porque va mucho más allá de los simples reglamentos que también debemos cumplir. Se trata de una cuestión de salud pública y de educación sanitaria. Es una tarea pesada, pero creemos firmemente que es necesario que lo hagamos. 

La demanda de antibióticos tiene una incidencia muy alta. La mayoría de las infecciones ambulatorias se localizan en el tracto respiratorio y urinario y es en estos casos donde aparece resistencia en las bacterias que con mayor frecuencia causan infecciones.

¿Qué papel juegan los farmacéuticos en este problema?

El farmacéutico es un profesional sanitario bien formado en farmacología y que tiene un amplio conocimiento de los fármacos que hay en el mercado, por lo que son profesionales que deben poder participar en políticas de uso racional de antibióticos. Desde el mostrador debemos favorecer la voluntad del paciente de tener una buena adherencia al tratamiento y debemos ser capaces de educar a la población para que entienda que los antibióticos son siempre la última opción para tratar una dolencia menor; ya que veremos que su uso inadecuado conduce a una disminución de la eficacia y la aparición de resistencias.

La resistencia a los antibióticos es un grave problema de salud pública, ya que si se producen, los antibióticos dejan de curar infecciones y esto conlleva, por ejemplo, la imposibilidad de generar trasplantes o quimioterapia. ¿Qué pasa cuando tomamos un antibiótico y nuestro cuerpo no es capaz de sanar porque hemos generado resistencia? ¿Cómo podemos curarlo? Estamos ante un vacío terapéutico ya que no hay nuevos antibióticos en el mercado… y esta situación es causada solamente por la mala adherencia al tratamiento, el uso inadecuado debido a la automedicación o por culpa de una prescripción inadecuada cuando los antibióticos no son en la mayoría de los casos necesarios.

¿Por qué es un problema en este momento? La existencia de resistencias no es nueva, pero hace años todavía teníamos antibióticos en desarrollo que nos permitían curar. Actualmente, la investigación sobre nuevos antibióticos está estancada y tenemos dificultades para combatir la farmacoresistencia en todo el mundo.

Tenga en cuenta que no todos los antibióticos son efectivos contra todas las infecciones y que no siempre los mismos síntomas son causados por las mismas bacterias. Además, algunas de las bacterias patógenas tienen la capacidad de reproducirse muy rápidamente y ante tratamientos inadecuados o incorrectos, adquieren habilidades para no ser sensibles a los antibióticos, volviéndose resistentes.

Todo el personal sanitario es responsable de esto, ya que hay estudios que demuestran que la prescripción no siempre es adecuada; el paciente no siempre pide información que necesita para la administración; y el farmacéutico no siempre cumple con la obligación de informar al dispensar.

Vemos que nos enfrentamos a un problema mundial. La automedicación es esencial cuando se trata de usar la medicación de manera responsable para tratar síntomas menores como dolor, fiebre o acidez estomacal. Los problemas vienen cuando los medicamentos se toman por iniciativa propia durante un período prolongado de tiempo, abusamos de la dosis recomendada o no tenemos suficiente conocimiento del verdadero efecto del medicamento, haciendo que los riesgos de toxicidad, falta de efectividad, dependencia o adicción, dificultad para hacer un buen diagnóstico médico, interacciones con otros medicamentos y especialmente resistencia microbiana en el caso de los antibióticos, aparezcan cada vez con más frecuencia.

Lo más preocupante que ya hemos visto es la automedicación con antibióticos ya que puede acabar dando lugar a una epidemia de «superbacterias», como advierte la OMS. Además, hay que saber que España está dentro de los países con más automedicación con antibióticos.

Esta resistencia a los antibióticos se acelera con su mal uso y abuso, pero también es debido a deficiencias en la prevención y al poco control de las infecciones. También puede aumentar si el tratamiento se interrumpe antes de tiempo, ya que es el médico quien puede y sabe cómo determinar la duración correcta para matar a todas las bacterias.

¿CUÁLES SON LAS RECOMENDACIONES MÁS IMPORTANTES QUE QUEREMOS DARTE?

  • Tome antibióticos solo cuando los médicos se los receten
  • Siga escrupulosamente las instrucciones dadas por el profesional de la salud. Aquí es donde el farmacéutico confirmará que el paciente ha entendido la posología y la duración del tratamiento
  • No use antibióticos sobrantes 
  • No los pida ni los use para tratar resfriados o gripe
  • Terminar el tratamiento cuando el médico se lo indique
  • En caso de medicación sobria una vez finalizado el tratamiento, se debe llevar al punto SIGRE para su eliminación

Además de todas estas recomendaciones con respecto a los pacientes, la OMS también impone estrategias globales para reducir la resistencia bacteriana:

  • Educación sanitaria de la población
  • Educación y regulación por prescriptores y dispensadores (médicos y farmacéuticos)
  • Control de la administración de antibióticos a animales destinados al consumo humano
  • Actividades de sensibilización y políticas de salud

El objetivo de este blog, va más allá de concienciar sobre un problema creciente, es también tratar de haceros entender que cuando nos negamos a dispensar medicamentos que van bajo receta es porque no podemos garantizar que lo que nos piden sea la solución al problema. Su salud es muy importante para nosotros y por eso creemos que la educación sanitaria es un gran paso para mejorar el gran problema de la resistencia a los antibióticos.

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PIOJOS

Piojos

El piojo humano de la cabeza, o Pediculus humanus capitis, es un insecto parasitario que se puede encontrar en la cabeza, las cejas o la pestañas de las personas. Los piojos de la cabeza se alimentan de la sangre humana varias veces al día y viven muy cerca del cuero cabelludo. No se conocen casos de transmisión de enfermedades por estos piojos.

Estos parásitos se arrastran, no pueden saltar ni volar, y se propagan por el contacto directo con el cabello de una persona infestada. Cualquier persona que esté en contacto cercano de cabeza con cabeza con otra persona que ya tiene piojos corre el mayor riesgo. Es inusual la transmisión a través del contacto con prendas de vestir (como sombreros, bufandas, abrigos) u otros artículos de uso personal (como peines o toallas) que haya usado la persona infestada. La infestación por piojos en una persona no tiene nada que ver con la higiene personal ni con la limpieza en el hogar o en la escuela.

Tratamientos

Permetrina

La permetrina es un insecticida químico. Los tratamientos a base de permetrina son los antipediculicidas clásicos.

  • Normalmente se trata de lociones o champús, o incluso ambos combinados. En caso de elegir, es preferible optar por las lociones, que permanecen más tiempo en el cabello, con lo que se revelan como más eficaces.
  • Los antipediculicidas con permetrina son los  insecticidas con menor toxicidad, pero como cualquier producto químico, puede provocar algun efecto adverso.
  • Aunque son bastante eficaces, lamentablemente hay piojos que han desarrollado resistencia a estos tratamientos, lo que dificulta mucho la tarea de acabar con ellos. En cualquier caso es habitual tener que repetir el tratamiento pasado un tiempo. En las propias instrucciones suele indicarse así.

Siliconas

Los efectos adversos de los productos químicos y las resistencias a la permetrina y otras sustancias químicas están haciendo que los últimos productos antipeliculicidas recurran a otros sistemas, por ejemplo, a siliconas (como dimeticona o ciclometicona) que impregnan al piojo y acaban ahogándolo.

Liendrera

Para eliminar los piojos y, peor aún, sus huevos (las liendres), se utiliza un peine especial, la lendrera. Estos peines tienen púas muy cerradas (menos de 0,3 mm de separación), con los que se peina el pelo cuidadosamente para ir arrastrando los piojos y las liendres, que se quedan enganchados en las púas.

  • Se necesita buena luz, mucha paciencia y empezar a revisar el pelo, pasando la lendrera una y otra vez por los mechones de pelo, prestando especial atención a la nuca y las sienes, donde suelen anidar más los piojos. 
  • La operación puede hacerse nada más descubrir la infestación, y también después de haber aplicado un tratamiento con algún producto insecticida: en ese caso en el peine lendrera se quedarán enganchados los piojos ya muertos. Debes pasar la lendrera reiteradamente, y ayudarte de manos y uñas, si es preciso.
  • Hay lendreras de metal y de plástico: lo que importa es que te resulte fácil de manejar y que tenga las púas bien apretadas. 

Preguntas frecuentes

¿Es posible prevenir los piojos?

En ningún caso se deben usar los productos antipiojos para prevenir las infestaciones de piojos, pues con ello en la práctica solo contribuirás a generar más resistencias en los piojos. De hecho, ya se han documentado resistencias a la permetrina. Por otro lado, sí existe algun producto con 1,2 octanodiol 1% que usados como prevención deshidratan y eliminan al pijo que pueda estar en contacto con el cuero cabelludo evitando así que la infestación prolifere.

La mejor manera de prevenir el contagio de los piojos es:

  • Evitar las aglomeraciones y el contacto cabeza con cabeza con alguien que tenga piojos.
  • Revisar periódicamente el pelo para asegurarse que está libre de piojos.
  • Y ante la menor señal, aplicar el tratamiento siguiendo escrupulosamente las instrucciones (tiempo de aplicación, repetición pasados 7 o 10 días).

Si el tratamiento para los piojos de la cabeza no parece dar resultados ¿significa esto que los piojos son resistentes y que necesito un tratamiento distinto?

Varias razones frecuentes por las que puede fallar un tratamiento contra piojos de la cabeza son:

  1. Diagnóstico erróneo. Los síntomas no son causados por una infestación activa de piojos vivos.
  2. Los acondicionadores pueden actuar como una barrera y puede reducir la eficacia del tratamiento.
  3. Si no se siguen al pie de la letra las instrucciones para el tratamiento utilizado. Por ejemplo, si no se aplica un segundo tratamiento, aunque esté indicado, o se repite tratamiento demasiado pronto después del primero, antes de que todas las liendres hayan eclosionado y se pueda matar a todos los piojos recién nacidos, o si se repite el tratamiento demasiado tarde, cuando los piojos han incubado de nuevo.
  4. Resistencia al tratamiento utilizado contra los piojos. Los piojos pueden volverse resistentes al tratamiento. Si el tratamiento utilizado no mata todos los piojos, su médica o su farmacéutica pueden indicarle si utilizó el tratamiento en la forma correcta y recomendarle un producto completamente distinto, si consideran que los piojos son resistentes al primer tratamiento.

 https://www.cdc.gov/parasites/lice/head/es/informativa/preguntas_tratamiento.html

https://www.ocu.org/consumo-familia/bebes/consejos/como-eliminar-piojos

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